Mando Único: desmemoria e impunidad

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Hoy, la urgencia del Presidente para crear un mando único policial a nivel nacional parece no ser compartida por todos los actores políticos.

  Mando Único: desmemoria e impunidad
     
     

Hoy, la urgencia del Presidente para crear un mando único policial a nivel nacional parece no ser compartida por todos los actores políticos. Llama la atención que ni siquiera los legisladores del partido en el poder, el PRI, estén empujando con la debida celeridad esa iniciativa que el Ejecutivo presentó en un momento tan complejo para el país. El PAN, que con tanto celo defendió esta idea cuando estaba en la Presidencia, hoy no se ve muy convencido de ella. Y de los demás partidos, enfrascados en sus luchas políticas internas, nada se sabe.

La falta de memoria colectiva es aliada de la impunidad. Nuestra sociedad parece ir de un escándalo al siguiente en cosa de semanas, sin que haya seguimiento a la evolución de los problemas. ¿Dónde está la indignación por la salida de la cárcel de Rafael Caro Quintero? ¿Dónde está el enojo colectivo por la liberación de Florence Cassez? ¿Quién se siente más seguro ahora que la “Reina del Pacífico” anda por las calles? ¿Por qué ya nadie habla de Raúl Salinas?

La desmemoria también afecta a nuestra clase gobernante. El 28 de noviembre del año pasado, el presidente Enrique Peña Nieto hizo una serie de anuncios en respuesta a la grave crisis desatada por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. La sociedad estaba en efervescencia, exigiendo como nunca en las calles, las redes sociales y los medios de comunicación que el gobierno federal diera una respuesta institucional clara y contundente a este terrible incidente. Se pedía justicia, una investigación seria y, sobre todo, que se tomaran medidas para que algo así no volviera a ocurrir.

El presidente Peña Nieto tomó la decisión de descongelar e impulsar una iniciativa a la que su partido, entonces de oposición, se negó a aprobar el sexenio pasado: crear un mando único policial a nivel nacional. En su discurso de ese día, el mandatario señaló con claridad que propondría al Congreso la creación de las Policías Estatales Únicas. Afirmó que: “esto implicará crear un nuevo modelo policial. Será un cambio cuantitativo y cualitativo. Pasar de más mil 800 policías municipales débiles, que con facilidad pueden ser corrompidas por la delincuencia, a 32 sólidas corporaciones de seguridad estatal, que sean más confiables, más profesionales y más eficaces. […] Esta reforma implicará un enorme reto presupuestal. Y por ello, requerirá un proceso de transición administrativa responsable, que dé prioridad a las entidades con mayor urgencia de atención”.

Hoy, la urgencia del Presidente parece no ser compartida por todos los actores políticos. Llama la atención que ni siquiera los legisladores del partido en el poder, el PRI, estén empujando con la debida celeridad esa iniciativa que el Ejecutivo presentó en un momento tan complejo para el país. El PAN, que con tanto celo defendió esta idea cuando estaba en la Presidencia, hoy no se ve muy convencido de ella. Y de los demás partidos, enfrascados en sus luchas políticas internas, nada se sabe.

 

 

México SOS considera indispensable que la iniciativa de mando único sea descongelada y discutida con la importancia que amerita. Estamos convencidos de que la crisis de seguridad que vive México podría enfrentarse de mejor manera con 32 responsables directos del Mando Único en el país, uno por cada entidad federativa. Con ello, se favorecerá la coordinación eficaz en la tarea policial. Tal como lo expresamos junto con otras organizaciones de la sociedad civil a finales del año pasado, la viabilidad de esta medida requiere primordialmente de una Reforma Constitucional para la creación de los Mandos Únicos Estatales, así como el desarrollo de la normatividad específica para que los estados cuenten con los recursos que les permitan homologar salarios, capacitación y formación, manuales y protocolos de operación, equipamiento, así como servicios financieros y de desarrollo social para los policías y sus familias.

La persistencia de un sistema de justicia laxo y permisivo está en la raíz de nuestra crisis de seguridad. Y el sistema de justicia empieza, justamente, con las instituciones encargadas de hacer valer la ley en las calles: las policías. Hoy, en cientos de municipios las policías no son confiables ni siquiera para los propios alcaldes o miembros del cabildo, ya no digamos para la sociedad en general. El sexenio pasado, no eran pocas las ciudades en las que había mantas en las calles con los números de contacto del Ejército, a los que la ciudadanía prefería acudir por ayuda, simplemente porque no confiaba, o incluso temía, a la policía municipal infiltrada por el crimen organizado. Hoy que el Ejército ha sido replegado y que la Policía Federal se trata de extender al máximo para apagar incendios en varios puntos del país, es necesario pensar si México se merece seguir esperando a sus legisladores para que tomen cartas en el asunto y doten a la sociedad de policías fortalecidas y confiables.

La seguridad no puede ni debe politizarse. Ya le ha costado demasiado a nuestro país que la política impida la toma de decisiones que deben ser racionales y técnicas. El tema del mando único ha sido diagnosticado, debatido, analizado y discutido hasta la saciedad. Es hora de actuar. La desmemoria sólo ayuda a quienes dañan a la sociedad.

Por el bien de México y de todos nosotros, el mando único tiene que salir de la congeladora y aprobarse cuanto antes.

Autor: Alejandro Martí
Fuente: Animal Político
Fecha: 01 de Abril 2015
@Alejandro_Marti

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